El surrealismo nos sumerge en el sueño y nos abre los ojos que miran
hacia dentro de los ojos cerrados que sueñan con una exposición de cuadros
De todos los ismos artísticos que nos regaló el siglo xx, el del surrealismo es
sin duda uno de los más popularizados, y en especial el que atañe a las artes
plásticas. Las razones de esta afección masiva, sin embargo, no resultan del
todo claras. Acaso sea porque, de tan disociada como viene la realidad, la
correspondencia con esta queda asfaltada por la potencia de las metáforas
visuales sembradas de onirismo; acaso sea porque este reflejo de lo onírico
despierta en el otro una suerte de pudor que se resuelve desde la aceptación;
acaso, simplemente, porque esta aceptación sea un mecanismo de defensa del vulgo,
de quien se siente vejado por la revelación de su sueño de más recóndito: de su
deseo.