El año musical 2014 nos dejó
algunas perlas, varias ausencias irreparables y la sensación ineludible de que
mañana es mejor
Al
año 2014, que ya nos está mostrando las últimas hilachas de su espalda, vamos a
concederle el beneplácito de un adjetivo comodín, el que cada uno quiera
ponerle según las vicisitudes que su vida le haya querido conceder. Pero si
hacemos un repaso breve al calendario musical, seguramente podamos dibujar una
sonrisa. Son muchos y buenos los nombres que nos han dejado escuchar sus
novedades artísticas, las cuales vinieron a confirmar que, si bien no solo de
música vive el hombre, perfectamente esta puede estimular el entusiasmo o
acompañar a la incertidumbre o convertirse en ese elemento neutro y esencial que
gestiona el horror vacui que se produce mientras esperamos que hiervan los
fideos y no podemos pensar en otra cosa.