De los campamentos tuareg de Níger y Malí nos llegan sonidos que huelen
a desierto y saben a rock & roll.
La costumbre mediática de listar
“Lo mejor del año” puede producirnos endorfinas por el recuerdo de una canción
o provocarnos un tedio del que no nos recuperemos hasta bien entrado marzo. Hay
también un estadio intermedio, el de la excitante incomodidad de descubrir un
trasatlántico que pasó sin habernos enterado. En este casillero marcamos el
nombre de Bombino, cuyo disco Nomad se
cuela una y otra vez entre los de David Bowie, Queens of the Stone Age o Tricky
como uno de los más destacados del recién extinto 2013. El ojo afina la
puntería cuando se nos revela que el productor de Nomad es Dan Auerbach, el rubio inquieto de The Black Keys.