A un cielo de distancia
Until the moss had reached
our lips.
Emily
Dickinson
Sentado
al vano de tus ojos delineados
mareado,
roto, casi vivo
compongo
rocas dulcemente talladas
sobre el
espejo en que te vi.
Y bajas
la vista y me recuesto
(soy orfebre sin descanso).
Sueño
que el zafiro es todo mío. Y más.
Que la
piedra se hace espuma sin un mar.
Pero la
fiebre de la pausa me distrae.
Pierdo
el hilo de la arena. Busco,
a ambos
lados del vacío,
los
verbos que mañana te dirán.
Guijarros
de leche y sombra rondan tu mirada,
hacen
noche antes de nacer.
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