La voz profunda de Mark
Lanegan sirve de guía para un funeral al que están invitados solamente los
deudos más próximos del finado.
La
carrera de Mark Lanegan es un poco esclava (y otro poco, dueña) de cierto
personaje de outsider, del cual la mayoría recuerda su paso por los surcos de
esa placa fundamental del rock stoner que es Songs for the Deaf (Queens of the Stones Age). La memoria suma a
ello una larga lista de colaboraciones que incluye nombres como los de Isobel
Campbell, Mad Season, Martina Topley-Bird o Mondo Generator. Curiosamente o no,
en sus discos como solista parece mantener ese carácter satelital, una órbita
de la que no se aleja tras la publicación de su último trabajo, Blues Funeral.