Hace ya tiempo atrás,
Matthew Herbert escribió: "No quiero que la música sea desmembrada del
cuerpo que la canta". En esa declaración adicional a su manifiesto
artístico es donde el inglés hace base para darnos su nuevo disco.
Hablar
del pelado Herbert es hacerlo de uno de los referentes ineludibles de la música
electrónica de lo que va de siglo. Consciente de que la etiqueta “electrónica” puede
atraer y espantar a partes iguales, digamos que las sinapsis del músico, DJ y
productor inglés han parido algunas de las mejores pistas de esta década,
apreciadas por igual por dancers inquietos, jazzeros más o menos empedernidos,
curiosos de los sonidos incidentales y melómanos varios en busca del grial por
octavas.