Tras los atentados de París, y a
pesar de ellos, la música de Eagles of Death Metal sigue desplegando su
propuesta desenfadada
Si
hay algo que se encuentra íntimamente ligado a la cultura del espectáculo es la
búsqueda de la notoriedad. Aunque el lector coincidirá en que hay notoriedades
y notoriedades. No es lo mismo viralizar el ambiente con un beso lésbico o
tirándose al público desde el escenario que ser “la banda que tocaba en Le
Bataclan cuando cuatro tipos entraron disparando sus AK-47”. Este último y
desgraciado honor le corresponde exclusivamente a Eagles of Death Metal (EoDM).
Y tras el reguero de muertos y heridos resultaría difícil que la mención cayera
alguna vez en el olvido. Seguramente a su pesar, esta notoriedad acompañará de
por vida a la banda californiana.