Trixie Whitley cierra un
disco debut en el que los altibajos compositivos no alcanzan a ensombrecer su
fabuloso torrente vocal.
Este
cronista vivía en la inopia en lo que se refería al conocimiento de Trixie
Whitley hasta que Daniel Lanois convocó a la cantante para su último proyecto,
Black Dub. El descubrimiento produjo un torrente unidireccional de pasión que
incluyó pedidos mentales de matrimonio que fueron sabiamente ignorados por esta
artista estadounidense nacida en Bélgica. Habiéndose conformado quien escribe
con el hallazgo sonoro, se lo ve volver una y otra vez a aquel disco mientras
intenta reinyectarse el efecto electronarcótico descrito en Esto No Es Una Revista números atrás. La noticia de la publicación de
su primera placa como solista se convirtió, apenas iniciado febrero, en una de
las noticias de 2013.