Bunbury nos regala uno de
los trabajos más transparentes de su carrera solista, con el cual culmina su
licenciatura en cantinas latinoamericanas
Así
como al mundo le gusta dividirse en mitades varias (River-Boca, Pepsi-Coca…),
España levanta una pared entre los que sufren devoción por Bunbury y los que
simplemente sufren con él; resulta difícil encontrar en la península aquel que
le trate con tibieza, y como ejemplo sepan que quien escribe estas líneas tiene
los dos pies puestos en una de las orillas. Para los devotos, un nuevo
lanzamiento del aragonés es poco menos que un rezo en la Plaza de San Pedro,
aunque el hecho de que las canciones de esta placa formen parte del cancionero
popular latinoamericano y no de sus propios puño y letra deja al creyente sin
saber bien si la fumata es negra o blanca.