Un machete, ayudamemoria. En un campo de
concentración, una enfermera, chupada del hospital donde trabajaba, le salva
la vida a una presa jovencita de la que no sabe su nombre; acaso por su
estado le llama la Flaca. Al salir, la enfermera se exilia en Europa, y allí
se separa de su marido, del que no vuelve a tener noticias. Con las elecciones
del 83 vuelve al país. Pronto ve que hay poco de lo que había, y una
desilusión que es como un mar la oprime: se siente expulsada de donde acaba de
llegar. Muchos de sus antiguos compañeros vuelven a exiliarse: en un kiosco,
dando clases en el interior; algunos lo intentan con más hijos. Ella no
quiere ser más enfermera; en realidad no tiene más ganas de ayudar. Con una amiga
del interior pone un negocio de ropa en otra ciudad, lejos de Buenos Aires.
Una tarde cualquiera, de poco movimiento, entra su ex marido al local, acompañado
por su nueva esposa. La mujer es una joven muy delgada, que cuando estuvo
desaparecida salvó su vida gracias a los cuidados de una chupada, enfermera,
que había curado sus heridas. Las mujeres se abrazan, se dicen los nombres
que no conocían. Mientras, el hombre busca una campera para él.
Ayudamemoria. Dora ha decidido regalar
algunos libros viejos a una biblioteca municipal; entre los títulos hay de
todo, principalmente libros de ciencia ficción de su marido muerto, que tal
vez no hayan sido leídos. La bibliotecaria comienza a hablar con ella, del
tiempo, de cosas banales. Entonces la mujer dice, Soy una desaparecida (usa
el presente). Cuenta que se tiró por el balcón de un regimiento para escapar;
su sonrisa es la más dulce de la ciudad, esa tarde. Dice que celebra cada
aniversario del salto por el balcón; Ese día es mi cumpleaños, dice sonriente.
Dora promete volver a la biblioteca, porque en casa tiene más libros con los
que no sabe qué hacer.
Ayudamemoria. En la parrilla, un chupado
que se sabe traicionado por la dirigencia de su organización canta una cita
a ciegas, que resulta ser con su mujer, que al caer se enamora de su torturador.
Ayudamemoria. Un chupado que se sabe
vendido se decide a hablar, pero es tanto el shock al saberse traicionado por
su mejor compañero, que no le salen las palabras; quiere hablar pero no
puede; los milicos le dan más máquina, por callarse, por hacerse el machito.
Ayudamemoria. Una desaparecida y luego
exiliada empuja el carro con sus maletas por los pasillos de cualquier aeropuerto
europeo. Las ruedas chocan con otras ruedas, las del carro de un compañero que
estuvo desaparecido y ahora exiliado, que deambula por los pasillos de
cualquier aeropuerto europeo. Son dos muertos hasta ese momento. Se miran,
de carro a carro, sin tocarse. Se insultan por estar vivos, antes de amarse en
un abrazo que es casi un milagro. Tardan bastante tiempo en dejar de llamarse
por sus nombres de guerra.
Alejandro Feijóo
Alejandro Feijóo

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